Durante los siguientes días y noches se estudiaron otros micro-hábitats, donde se encontraron muchos reptiles y anfibios. Como estábamos en la estación de sequía, sólo unos pocos camaleones pudieron ser vistos, como el Furcifer oustaleti pardalis o camaleón pantera, y el pequeño y raro Calumma boettgeri. Debimos esperar para un mayor descubrimiento, el cual ocurrió el último día de estadía en la selva. Escondido entre las hojas, descubrimos una boa de más de 2 metros (7 pies) de largo, la Acrantophis madagascariensis, la cual se hallaba esperando a su presa. Ya cansados, todos nos fuimos a dormir temprano, ya que el día siguiente debíamos caminar durante varias horas hasta llegar donde las piraguas que nos esperaban en el río Kongory.
Desmontando el campamento
La Acrantophis madagascariensis
Antes que se levantara el sol, la expedición salió de la selva primitiva, anhelando darse un chapuzón en el mar, pero antes debíamos salir a duras penas de los manglares nuevamente. El grupo se hallaba tranquilo a medida que atravesábamos con las piraguas los densos manglares. El silencio se rompió abruptamente tan pronto llegamos nuevamente a la playa y al mar abierto. Era la primera vez que podíamos bañarnos con seguridad en el agua sin el temor de las sanguijuelas o los cocodrilos. Todos disfrutamos de dos días más en esta remota y preciosa playa tropical. Alguno de nosotros no pudo resistir el deseo de investigar entre los arbustos y árboles que se encontraban más allá de la playa, mientras que otros disfrutaban del azul turquesa del océano.
Un bote apareció en el horizonte, seguramente viajaba más rápido que las pequeñas piraguas locales, gracias a su velas de forma cuadrada. Todos nos dimos cuenta que éste era el final de un viaje extraordinario dentro de los más remotos rincones de Madagascar. El bote nos trajo de vuelta a la civilización donde nos esperaba un baño caliente y una cerveza bien fría.
Uno de los tantos cocodrilos en el río Kongony, más grande que nuestras pequeñas piraguas
Equipando las primeras piraguas con el equipo que se llevará hasta la costa a través de los manglares